Mayte García

Todos sabemos que el ácido hialurónico es la molécula por excelencia para mejorar la hidratación del rostro, reducir las líneas de expresión y aumentar la firmeza. En nuestro laboratorio apostamos desde el inicio por formular con la versión vegetal de este superingrediente que está presente en muchos de nuestros productos.

Pero, ¿qué es el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos y órganos del cuerpo humano: piel, articulaciones, tendones, encías y ojos, lubricándolos.

En términos químicos, es un polisacárido del tipo de glucosaminoglucanos compuesto por repetitivos disacáridos poliméricos de ácido D-glucurónico y N-acetil-D-glucosamina. Presenta la propiedad de formar una solución altamente viscoelástica en medios acuosos. Debido a su alta capacidad de retención de agua, buena lubricación y excelente biocompatibilidad, el ácido hialurónico se aplica ampliamente en cosméticos, medicamentos y suplementos alimenticios para el cuidado de la salud.

Su uso en cosmética se fundamenta por su capacidad de retener hasta 1000 veces su peso en agua, cediéndola a la piel cuando ésta más la necesita. Actúa como lubricante de las fibras de colágeno y elastina para que no pierdan su volumen ni su elasticidad. De esta manera la piel se mantiene tersa y firme.

¿De dónde se obtiene el ácido hialurónico?

En 1934 dos investigadores de la Universidad de Columbia (Nueva York), Meyer y Palmer, lograron aislar en su laboratorio de oftalmología una sustancia hasta entonces desconocida a partir del humor vítreo de los ojos de vacas.
Descubrieron que esta sustancia era sumamente viscosa y ayudaba al ojo a conservar su forma. A partir de este momento comenzaron a buscar aplicaciones terapéuticas para esta molécula.

En 1942, el científico húngaro Endre Balazs extrajo el ácido hialurónico de las crestas de los gallos, que hoy día continúa siendo una de las fuentes principales de ácido hialurónico (no la de herbera 😉).

Hoy en día, el ácido hialurónico, no tiene por qué obtenerse de las crestas de los gallos, de las aletas de tiburón o de las articulaciones de las vacas, sino que se puede obtener también mediante un proceso de biotecnología vegetal, concretamente a través de fermentación microbiana utilizando cepas bacterianas en un soporte de proteínas de trigo, seguido por una serie de etapas de purificación.

Las bacterias que se utilizan suelen ser Streptococcus en un medio rico en azúcar, glucosa o sacarosa como fuente de carbono,  y en nitrógeno, para lo que se añade extracto de levadura. Este extracto de levadura se obtiene por la inactivación, plasmólisis, autolisis o hidrolisis de levaduras alimenticias (Saccharomyces cerevisiae).

El desarrollo de la producción de ácido hialurónico a través de fermentación microbiana comenzó en los años 60, cuando se descubrió que el ácido hialurónico derivado de fuentes animales podía contener proteínas indeseadas causantes de posibles respuestas inflamatorias alérgicas. El polímero producido en bacterias es idéntico al producido en animales, y al ser no inmunógeno es una excelente fuente de ácido hialurónico de grado medicinal.

En nuestro laboratorio apostamos desde el principio por esta forma de obtención del ácido hialurónico a partir de fermentación bacteriana. A este ácido hialurónico también se le conoce comúnmente como ácido hialurónico vegetal.

Pero si está en nuestra piel, ¿para qué lo necesito?

Es cierto, este polímero está por todo nuestro cuerpo, pero sobre todo en la piel. En ella se encuentra al menos la mitad del ácido hialurónico que hay en el organismo y lo está en altas concentraciones, distribuida en las diferentes capas. Hace que la piel se mantenga hidratada y conserve su elasticidad y volumen.

Pero, ahora viene la mala noticia, con la edad se reduce esta concentración, lo que hace que la piel se vuelva progresivamente áspera, flácida y aparezcan arrugas.

La solución para luchar contra este problema es incluir ácido hialurónico en grandes concentraciones en nuestros cosméticos.

¿Todas las cremas que hay en el mercado con ácido hialurónico tienen las mismas propiedades?

No, el ácido hialurónico además de poder tener diferentes orígenes (animales, peces, algas y fermentación bacteriana), puede tener diferente tamaño. Este tamaño determinará que al aplicarlo en la piel se quede en la capa más externa de la misma (la epidermis) o penetre a capas más profundas como la dermis.
Podemos resumir que:

Ácido hialurónico de alto peso molecular es aquel con un Pm >500Kda: Cosméticos con ácido hialurónico de alto peso molecular aportan un efecto hidratante, ya que la molécula no puede penetrar en la dermis y se queda en la capa más externa de la piel, manteniéndola hidratada y evitando la pérdida de agua transdérmica. El ácido hialurónico de alto peso molecular, suele pesar unos 1000kda.

Ácido hialurónico de bajo peso molecular presenta un peso por debajo de Pm<500Kda: Los cosméticos formulados con ácido hialurónico de bajo o muy bajo peso molecular sí pueden llegar a capas más profundas de la piel, hasta la dermis.

Una vez en la dermis, el ácido hialurónico lubrica y estimula la síntesis de colágeno y elastina que son las proteínas que aportan firmeza y flexibilidad a los tejidos. Al aumentar la síntesis de colágeno y elastina aumentamos la firmeza de la piel y reducimos las arrugas.

También promueve la formación de más ácido hialurónico por la propia piel. Además estimula el proceso de regeneración celular y el sistema de defensa de la piel, por eso va genial en afecciones cutáneas como acné, dermatitis o rosácea.

En nuestro laboratorio utilizamos para el diseño de nuestros productos ácido hialurónico vegetal, obtenido por fermentación bacteriana, con un peso molecular entre 20 y 300KDa, es tan pequeño que puede llegar hasta la dermis y allí ejercer este efecto antiarrugas, reafirmante y renovador celular  tan importantes para retrasar el envejecimiento de la piel.

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