La llegada de la primavera nos trae un aire de renovación y frescura. Y también un desafío para nuestro sistema inmune: los días más largos, las variaciones de humedad y temperatura, el aumento de polen… suelen hacernos sentir más cansancio, apatía y alergias.
Por eso, aunque la primavera es sinónimo de expansión, de energía, y buen ánimo, algunas personas pueden sentir que el cuerpo necesita hacer algunos ajustes para poder disfrutar del buen tiempo. A este conjunto de síntomas, llamados astenia primaveral, hay que sumarle los que provoca en la piel.
Sí, ¡la astenia afecta a la piel! Y podemos adaptar la rutina de cuidados para ayudarla.
¿Qué le pasa a la piel en primavera?
- Se ralentiza el ciclo natural de exfoliación: es debido al aumento de la exposición solar, y es la primera “defensa” que tiene la piel ante el sol. Eso provoca que se vea más opaca y sin brillo, como apagada. Y en pieles propensas a los granitos, los puede empeorar.
- Se deshidrata con más facilidad: los cambios constantes de humedad hacen estragos a la función barrera de la piel, por eso es normal que haya mayor pérdida de agua transepidérmica. La notarás más tirante, con las líneas más marcadas y también puede que pierda parte de su resplandor natural.
- Se sensibiliza más: puede que tengas más reacciones debido al polen, o también al propio hecho de que tu sistema inmune está adaptándose al clima. Rojeces, empeoramiento del acné o la rosácea, dermatitis…
5 claves para ajustar la rutina en primavera
1. Incorpora un exfoliante a tu rutina:
La ayudarás a eliminar células muertas para revelar una piel más luminosa, y también mejorar la penetración de los siguientes pasos. Una buena opción es incorporar el limpiador BLACK MOON, con extractos de carbón vegetal activado, un ingrediente que ayuda a eliminar las impurezas y el exceso de sebo de forma muy respetuosa, incluso apta para pieles sensibles. La puedes usar como limpiadora extra en tu rutina de noche de 2 a 3 veces a la semana, o como mascarilla en las pieles más congestionadas o asfícticas.

2. Elige activos que retienen el agua en la piel
Hay muchas formas de hidratar, y una de ellas es elegir ingredientes que atraen y retienen el agua. El rey de estos ingredientes es el ácido hialurónico, presente en el booster BIO SERUM HYALURONIC CONCENTRATE OIL FREE, ideal para todo tipo de pieles deshidratadas y que las pieles grasas y sensibles amarán. Además, al ser de bajo peso molecular, posee un gran poder de penetración en la epidermis.

3. Simplifica al máximo
En los cambios de estación, más vale constancia que abundancia. Por eso los productos que tienen más de una función y que eliminan pasos son ideales para bajar la complejidad de nuestras rutinas y darle un respiro a la piel. Así le darás tiempo para que se adapte a las nuevas condiciones de clima, podrás introducir nuevos activos poco a poco y evitarás reacciones indeseadas, como que empeore el acné o la rosácea.

4. Cuida la piel de tu cuerpo
Cuando pensamos en rutina, casi siempre nos viene a la mente la rutina facial. Y ahora que lo empezamos a destapar más, también el cuerpo. En el fondo de armario de cualquier rutina cosmética corporal hay un aceite, como EDEN. Se pueden usar tanto en piel seca, como ligeramente húmeda después de la ducha, y te ayudará tanto a eliminar la piel descamada como a combatir la piel de melocotón. Aprovecha para crear un ritual diario en el que el tacto consciente sea el protagonista: identifica aquellas partes que necesitan más atención y dale un extra de mimos.

5. Prioriza cuidarte desde dentro
Los alimentos de temporada, frutas y verduras, contienen todo lo necesario para cargarnos de vitaminas y minerales que nuestra piel aprovechará. Por ejemplo, los carotenoides presentes en los alimentos de coloración roja o naranja, que nos ayudarán a fabricar más melanina. Y el agua: la hidratación de la piel empieza desde dentro.

Las épocas de cambio nos desestabilizan y a veces, nuestra piel lo refleja. Lo mejor que podemos hacer es centrarnos en el autocuidado 360º, con nuestra rutina de skincare y alimentación, y fluir. ¡Lo mejor está por venir!






